Echarle gasolina al fuego: o como convertir un choque de precios relativos en un choque inflacionario
“No echemos gasolina al fuego. Necesitamos gasolina para que nuestros carros funcionen." Me gustó mucho el mensaje de hoy de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, en la presentación del World Economic Outlook durante las reuniones de primavera del FMI. Sobre todo, porque acá abajo en Colombia está haciendo eco una postura de que el gobierno debe controlarlo todo y que puede empeorarlo todo.
"¿Qué deberían hacer los países?
Quisiera comenzar con una advertencia. Al tratarse de una clásica crisis de oferta, el ajuste de la demanda es inevitable. En términos sencillos, no podemos superarla sin dificultades. Los responsables políticos pueden ayudar a mitigar estas dificultades de diversas maneras y una de ellas es, sin duda, ¡que no empeoren la situación!
Por lo tanto, hago un llamamiento a todos los países para que rechacen medidas, como controles de exportaciones o de precios, que puedan desestabilizar aún más la situación global. No echemos gasolina al fuego.
Necesitamos gasolina para que nuestros carros funcionen."
¿Cómo puede un gobierno, en nuestro caso el colombiano, empeorar la situación?
1. Dar subsidios generalizados: la intención es noble, pero evita que los usuarios de combustibles ahorren combustible, ya que estarían protegidos del precio. Al estar protegidos del mayor precio, el consumo se mantiene igual, lo cual sigue empujando al alza los precios a un mayor costo fiscal. Al dar subsidios generalizados, se mitiga el choque en precios relativos y los usuarios terminan gastando más en más cosas, de manera que el choque de precios relativos se convierte en un choque inflacionario.
2. Implementar controles de precios: la intención es noble, pero nuevamente evita que los usuarios ajusten su comportamiento y el resultado es escasez y una mala asignación de recursos.
3. Implementar controles a las exportaciones: Esto empeora la situación por donde se mire ya que reduce el flujo de divisas que nos permitirían pagar por insumos más caros.
4. Medidas de represión financiera (ej. las inversiones forzosas): Esto empeora la asignación de crédito y no le permite al aparato productivo adaptarse mejor a un entorno cambiante.
5. Políticas fiscales en exceso expansionarias: si a los subsidios generalizados el gobierno responde con mayor gasto en un entorno de precios de energéticos más altos, el resultado es más inflación.
6. “Pisarle las mangueras” al Banco de la República: atacar la independencia de BanRep en un momento crítico afecta su credibilidad para controlar la inflación. Como resultado, tendrá que subir las tasas más altas que lo esperado y la inflación se demorará más en retornar.
A mi juicio, el gobierno está mostrando intenciones de hacer exactamente lo que NO se debe hacer: dar subsidios generalizados (si, la gasolina en Colombia está subsidiada a un gran costo fiscal), ha mostrado interés en implementar controles de precios (ej. precios de la electricidad, precios de parqueaderos, gasolina, diésel, etc), mostró interés en prohibir algunas exportaciones (ej. de carne), sigue con el cuento de implementar medidas de represión financiera (ej. inversiones forzosas, limitar la exposición de las AFP a activos en el exterior), un gasto creciente (no hay señales de que el gobierno quiera recortar el gasto, en especial en un ciclo electoral) y lo más reciente: los ataques infundados a BanRep y el discurso que busca quitarle independencia, autonomía y credibilidad.
¿Qué sí hacer? ¡Todo lo contrario!
1. En vez de subsidios generalizados: se pueden implementar mecanismos de condiciones monetarias focalizadas para los hogares más vulnerables en pobreza (o vulnerabilidad) energética.
2. NO imponer controles de precios: la mejor forma de incentivar el ahorro de recursos es usar los precios como señales.3. Promover las exportaciones: necesitamos divisas extranjeras y aprovechar la crisis para posicionar a Colombia como un socio comercial seguro y aislado del riesgo geopolítico de Oriente Medio.
5. Reducir el gasto público ineficiente y encaminar al país en una senda de sostenibilidad fiscal: En este momento, los elevados déficits fiscales están empujando las tasas de los TES alrededor del 14%, por encima de la tasa de política monetaria del 11,25%. Mantener esta presión eleva los riesgos de una dominancia fiscal "por la puerta de atrás", lo cual resultaría en tasas de interés más altas por más tiempo y una inflación más alta por más tiempo.

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